lunes, 21 de septiembre de 2015

Carta abierta a un padre ausente.

Buenos Aires, 21 de septiembre de 2015
En cualquier lugar del mundo que te encuentres

Querido papá
A mis escasos diez años me dejaste, te fuiste por problemas con mamá. Te marchaste sin más, sé que tu ser derramaba lágrimas de dolor se notaba en tu mirada. No es fácil para una madre mantener a un tipo que le lleva más de 20 años de vida y a sus tres hijos, ¿aun te preguntas por qué te engañó con otro hombre? Tú, que poseías los defectos más complicados que alguien puede tener, los juegos de azar, la holgazanería, la mediocridad, los cuales te llevaron a perder a tus hijos (porque a mamá la habías perdido hace rato) Siempre he querido saber cuando te dijeron que serias padre por primera vez ¿qué sentiste y cuando me tuviste en brazos que pasó por tu cabeza y corazón?
Papi, cuéntame tu si basta solo el amor para mantener un hogar, si el esfuerzo, el trabajo, el ahorro, los sacrificios, al autocontrol, la escucha, la crianza es solo parafernalia que alardea orgullosamente la gente que lucha por su familia a diario.
Renunciaste a mí, a todas las etapas de la vida que puede vivir un hijo con un padre, no estuviste para mis momentos de felicidad o tristeza, siempre te buscaba, entre fotos, muñecos, cartas y no te encontré, papi ¿qué te llevo a dejarme? Por qué un día dejaste de querer estar conmigo, de enseñarme a ver la vida, de entender el mundo y me cambiaste por una vida nómada egocentrica e importaculista. No todo fue malo en ti, recuerdo que siempre deseaste que fuera abogada, me repetías que debía estudiar, que buscara palabras en el diccionario que no entendía y las usara en mi léxico diario, papi para mi eras todo un intelectual, de espíritu rebelde con libros en las manos, con los diarios te limpiabas el culo, me convencías de que tú no te vendías al sistema (al menos no tan fácil) yo te veía como un ideal a seguir pero un día agarraste las maletas y a manera de venganza dejaste a mamá sola, sin dinero con tus hijos, desentendiendote de toda responsabilidad.
Aun así, con todo lo que tuvimos que pasar mis hermanos y mi madre, te busqué quería saber de ti, fue lindo escucharte, te llamaba a escondidas, me contaste que de los seis hijos que tenías solo hablabas conmigo porque los demás se olvidaron de ti, ¡qué ironía papi! Tal vez si lo miras de una perspectiva real puede ser que en medio de tu enfermedad y soledad estés pagando por los errores de tu vida, no cuidaste de mi, no fui jamás tu motivación, y ahora estas solo, viejo y enfermo, ¡a la mierda el infierno! la vida te hace pagar los errores antes de morir.
Quedaron muchas mas palabras en el tintero, no soy quien para juzgarte, fumo, bebo, tuve perforaciones, tengo tatuajes, también he estado con varios hombres, aun no acabo mi otra carrera porque no la he empezado soy todo lo que jamas hubieras permitido en una hija y trece años después apareciste con algunos dólares, por fin después de mas de una década sentaste cabeza y dijiste para tus adentros “es el momento de tenderle la mano a quien me la buscó y me necesitó toda su vida” y ojo pá yo de ti hubiera querido mas que dinero haber compartido una vida, libros, letras... un sin numero de momentos importantes para mi.
Con amor, la única hija que te quedó para escucharte.


Angélica.

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